Con una carrera que abarca televisión, cine y streaming, Yare Santana suma ahora un nuevo proyecto: Hotel Todo Incluido, la comedia fantástica de ViX que se estrena el 28 de agosto y en la que da vida a Laura en su versión joven, compartiendo personaje con Ofelia Medina.

En esta entrevista, Yare habla sobre el reto de construir un personaje desde dos cuerpos y dos momentos distintos, sobre la energía de la comedia coral junto a José Eduardo Derbez, Sofía Castro, Consuelo Duval y Mario Bezares, y sobre cómo pasó de la intensidad de Mujeres Asesinas a la luminosidad de esta nueva serie. Además, nos cuenta qué pediría si Nina, la niña de los deseos, apareciera en su camerino, y por qué el amarillo podría ser su próxima conquista fashionista.

En Hotel Todo Incluido interpretas a Laura en su versión joven, el personaje que también interpreta Ofelia Medina. ¿Cómo fue construir un personaje que compartes con una actriz de esa talla? ¿Tuvieron conversaciones sobre la esencia de Laura, sus gestos o su historia para que ambas versiones se sintieran como la misma persona?

Para mí fue un regalo compartir un personaje con una actriz como Ofelia Medina. Desde el principio entendí que no se trataba de imitarla, sino de encontrar la esencia de Laura y sostenerla desde dos cuerpos y dos momentos distintos.

Lo más interesante del personaje es justamente esa contradicción: físicamente interpreto a una mujer joven, pero dentro de ella siguen existiendo más de setenta años de experiencias, pérdidas, opiniones, recuerdos, miedos… Y eso fue lo que más me interesó explorar.

Buscamos pequeños puentes para que ambas Lauras se sintieran como la misma mujer, pero, para mí, el trabajo estuvo mucho más en su manera de mirar y de escuchar. Laura observa desde la perspectiva de alguien que ya ha vivido muchísimo.

Y, al mismo tiempo, esta segunda juventud despierta algo que llevaba mucho tiempo dormido: las ganas de jugar, de enamorarse, de viajar, de equivocarse, de volver a sentirse viva. Me encantaba esa mezcla entre una mujer muy sabia y una mujer que, de pronto, vuelve a tener mariposas en el estómago.

YARE SANTANA

Compartes set con José Eduardo Derbez, Sofía Castro, Consuelo Duval, Ofelia Medina y Mario Bezares, entre otros. ¿Cómo fue la dinámica del elenco? ¿Hay alguna anécdota de rodaje que puedas compartir sobre el ambiente de comedia coral que se vivió?

Fue un elenco increíble porque había personalidades y maneras de hacer comedia muy distinta. Y creo que precisamente eso es lo que hace que una comedia coral funcione y sea más interesante.

Además, trabajar rodeada de gente con tanta experiencia te obliga a estar muy presente. En la comedia, la escucha es fundamental.

Había momentos en los que mantenerse seria era dificilísimo. En cuanto uno soltaba la risa, empezábamos a contagiarnos todos. Creo que esa complicidad que se generó durante el rodaje también se siente en pantalla, porque detrás de los personajes había un grupo disfrutando muchísimo de hacer esta historia.

Tenemos el dato de que Hotel Todo Incluido se rodó en Bilbao, España, aprovechando incentivos fiscales, y que se transformó el casco antiguo para simular un pueblo mexicano. Como actriz cubana que ha desarrollado su carrera en México, ¿qué se sintió interpretar a un personaje mexicano en un set español que recreaba México?

Es una de esas cosas maravillosas de esta profesión: soy cubana, he desarrollado gran parte de mi carrera en México y estaba en España interpretando a una mujer mexicana. De pronto, me encontraba en un hotel en Bilbao y tenía que creer que estaba en México.

Pero también me hizo pensar mucho en mi propia historia. Yo he construido mi vida y mi carrera entre lugares, acentos y culturas distintas. Cuba siempre está en mí y México se convirtió en un lugar fundamental en mi vida y en mi carrera. Entonces, de alguna manera, esa mezcla me resulta muy natural.

Y eso también es actuar: creer profundamente en algo, aunque alrededor haya señales que te recuerden que estás en otro sitio. En cuanto decían “acción”, Bilbao dejaba de ser Bilbao.

Yare Santana

En una entrevista anterior mencionaste que, si pudieras pedir un deseo, te gustaría tomar un café con tus abuelos fallecidos. La serie trata justamente sobre deseos que se cumplen. ¿Influyó esa conexión personal en tu manera de interpretar a Laura o de entender la historia?

Muchísimo. Creo que con los años he entendido que los deseos más importantes casi nunca tienen que ver con cosas materiales. Tienen que ver con el tiempo.

Tiempo con la gente que amas, una conversación más, un abrazo más, poder volver a sentarte frente a alguien que ya no está, contarle de tu vida y escuchar sus consejos…

Laura conecta muchísimo conmigo desde ahí. Ella recibe algo con lo que todos hemos fantaseado alguna vez: una segunda oportunidad. Pero lo bonito es que descubre que volver a ser joven no significa borrar lo vivido. Al contrario, significa tener la posibilidad de vivir otra vez llevando contigo todo lo que ya aprendiste.

Si pudiera tomarme ese café con mis abuelos, creo que hoy escucharía mucho más de lo que hablaría. Y probablemente por eso Laura me toca tanto.

En 2025 protagonizaste el episodio Fátima de Mujeres Asesinas, una historia basada en hechos reales, con un personaje que sufría insomnio y tenía una carga emocional muy fuerte. Ahora pasas a una comedia fantástica y luminosa. ¿Cómo haces esa transición emocional entre un registro tan intenso y uno tan ligero?

Creo que precisamente esa es una de las cosas que más amo de ser actriz: poder habitar universos completamente diferentes.

Fátima me llevó a lugares mucho más oscuros y emocionalmente demandantes. Era un personaje que necesitaba otro tipo de concentración y de energía. Además, había una responsabilidad especial porque la historia estaba inspirada en hechos reales.

Con Laura ocurrió casi lo contrario. Había luminosidad, fantasía, comedia, romance… Pero eso no significa que fuera un personaje superficial. Laura también viene del duelo, de la pérdida de su esposo, de una vida en la que dejó partes de sí misma atrás. La diferencia es que la historia le permite volver a preguntarse: “¿Y ahora qué quiero yo?”.

No intento llevarme un personaje al siguiente. Me gusta empezar de cero, encontrar su cuerpo, su ritmo, su manera de pensar. Creo que una de las cosas que más deseo para mi carrera es justamente eso: no quedarme demasiado cómoda en ningún lugar.

Mencionaste que estabas grabando las temporadas 13 y 14 de 40 y 20, dando vida a Magali, una cubana. ¿Qué tanto de ti hay en Magali? ¿Es un personaje que te ha permitido conectar con tu cubanidad desde otro lugar?

Muchísimo, inevitablemente. Magali es cubana y eso me permite jugar desde un lugar que forma parte de mí, sin tener que traducirlo.

Hay algo muy bonito en poder llevar al personaje mi musicalidad, ciertas expresiones, el humor, la manera de reaccionar, esa intensidad que a veces tenemos los cubanos para contar hasta la cosa más sencilla como si fuera el acontecimiento del siglo.

Pero tampoco quería que Magali fuera simplemente “Yare siendo cubana”. Quería construir un personaje. Hay cosas mías, por supuesto, pero ella también tiene su propia historia, sus contradicciones y su manera de relacionarse y expresarse.

Después de tantos años desarrollando mi carrera fuera de Cuba, poder interpretar a una cubana también me conecta con mi origen desde un lugar diferente. Hay algo muy especial en poder llevar una parte de casa al set.

En Y llegaron de noche interpretaste a Lupita Tovar, en una serie que recrea la filmación de la versión en español de Drácula en 1931. ¿Qué lugar ocupa ese proyecto en tu carrera? ¿Cambió tu forma de ver la relación entre los actores y la historia que narran?

Tiene un lugar muy especial porque interpretar a una persona que realmente existió cambia completamente tu responsabilidad como actriz.

Con Lupita hubo un trabajo de investigación y muchísimo respeto. No solamente estaba interpretando a una actriz, sino a una mujer que fue parte de un momento fascinante de la historia del cine y de una generación de artistas latinos que hizo algo extraordinario en una industria que no necesariamente estaba pensada para ellos.

Me hizo pensar mucho en todas las personas que estuvieron antes que nosotros. Como actores, a veces estamos tan concentrados en el siguiente proyecto, el siguiente casting o la siguiente escena que olvidamos que también formamos parte de una historia mucho más grande.

Interpretar a Lupita me recordó que detrás de las películas que hoy consideramos parte de la historia del cine hubo actores con miedo, ambición, sueños, inseguridades… Exactamente igual que nosotros.

Yare Santana

Has dicho que te gustaría hacer acción o terror, y hasta bromeaste con que, si no llega la oportunidad, escribirías tu propio guion. ¿Hotel Todo Incluido te acercó a ese deseo de hacer algo distinto o sigues esperando ese papel que te saque por completo de tu zona de confort?

Lo sigo esperando. Y lo de escribirlo yo misma sigue sobre la mesa.

Hotel Todo Incluido sí me permitió explorar otro registro, sobre todo la comedia fantástica, el romance y esta parte mucho más juguetona que tiene Laura. Y eso me encanta porque quiero una carrera en la que pueda moverme entre géneros.

Pero, sin duda, géneros como la acción y el terror implicarían para mí otros retos que me encantaría explorar…

Me gusta sentir que un personaje me queda un poquito grande al principio. Que me obliga a aprender algo, a transformarme o a entrar en un territorio en el que no sé exactamente qué voy a hacer. Creo que ahí es donde más creces.

Para conocer más de Yare

Durante el rodaje de Hotel Todo Incluido, ¿cuál fue la escena en la que más te costó aguantar la risa?

¡Hubo varias! Pero una en especial fue cuando Sebastián (José Eduardo Derbez) descubre a Laura joven en el baño de la habitación de doña Laura. Esa secuencia fue muy divertida: pasaron muchos accidentes, estábamos en un baño relativamente pequeño y, cada vez que decían “acción”, se caía algo… o nos daba la risa por alguna cosa.

Si tuvieras que definir tu nivel de tenis como un personaje, ¿serías “la cómica de reparto” o “la doble de acción en prueba”?

Definitivamente, la doble de acción en prueba. Jajaja. Tengo muchísima actitud, corro por todas las pelotas y me lo tomo bastante más en serio de lo que probablemente debería. Ahora, que la pelota termine exactamente donde yo quería… eso ya es otra conversación.

Dijiste que amas lo oversized, pero que aún no te atreves con el amarillo. Si Hotel Todo Incluido sacara una prenda inspirada en Laura, ¿qué color y qué prenda elegirías?

Creo que elegiría algo oversized, sin duda. Un traje o una camisa enorme, muy cómoda, pero con mucha personalidad.

Y mira, quizá Laura sería justamente la excusa para atreverme con el amarillo. Porque, si algo representa ella, es volver a hacer todas esas cosas que un día decidiste que “no eran para ti”. Así que probablemente elegiría un traje oversized amarillo y dejaría que Laura me convenciera.

Si Nina, la niña de los deseos de la serie, apareciera en tu camerino y te permitiera pedir un solo deseo que no tuviera nada que ver con el trabajo, ¿qué pedirías?

Tiempo. Pero tiempo de verdad.

Tiempo y salud para disfrutar a la gente que amo. Poder estar con mi familia, con mis amigos, viajar, sentarme a una mesa sin prisa, regresar a Cuba, crear recuerdos y estar presente mientras suceden.

Antes probablemente habría pensado que tenía que pedir “algo”. Hoy creo que pediría poder disfrutar durante mucho tiempo a las personas que hacen que todo lo demás tenga sentido.

En una sola frase, ¿cómo le recomendarías Hotel Todo Incluido a tu familia en Cuba?

Les diría: “Véanla, porque se van a reír muchísimo, pero entre risa y risa también les va a recordar que, mientras estemos aquí, todavía estamos a tiempo de volver a elegir la vida que queremos”.

 

Sigue a Yare en Instagram: @yare_santana_

 

Créditos

PR: Índigo Talent @indigotalent.mx

Entrevista: David Patiño Torres @bavidbavid